Beneficios de la lactancia materna
Beneficios de la lactancia materna y cómo los productos BRUDYLAB apoyan el cuidado materno-infantil
1. Introducción
Amamantar va más allá del acto de alimentar. Se trata de una experiencia compleja donde convergen nutrición, inmunología, desarrollo cognitivo y vínculo emocional.
Durante los primeros meses de vida, la leche materna actúa como un alimento vivo que se adapta a las necesidades cambiantes del bebé, proporcionando anticuerpos cuando enferma, ajustando su composición según la hora del día e incluso variando en función del sexo del recién nacido.
Este artículo profundiza en los aspectos menos conocidos de la lactancia materna: desde la bioquímica del calostro hasta las estrategias prácticas para combinar pecho y biberón sin comprometer la producción. También veremos cómo ciertos suplementos y productos especializados —como los de BRUDYLAB— pueden complementar este proceso cuando las circunstancias lo requieren.
¿Por qué importa tanto la lactancia materna?
Porque sienta las bases del sistema inmunitario, influye en el desarrollo cognitivo a largo plazo y reduce significativamente el riesgo de enfermedades crónicas tanto en la madre como en el hijo. No se trata solo de los primeros meses: los efectos de la lactancia materna se extienden durante años.
2. Beneficios de la lactancia materna
2.1. Nutricionales: más que calorías
La leche materna no es un líquido estático. Su composición varía en cada toma, adaptándose a las necesidades inmediatas del bebé. El calostro, esa primera leche espesa y amarillenta, contiene concentraciones altísimas de inmunoglobulina A, un anticuerpo que recubre el intestino del recién nacido protegiéndolo de patógenos.
A medida que pasan los días, la leche madura incorpora:
- Proteínas de alto valor biológico con aminoácidos esenciales en proporciones exactas
- Lípidos específicos como el ácido araquidónico (ARA) y el DHA, fundamentales para la mielinización neuronal
- Oligosacáridos (más de 200 tipos identificados) que actúan como prebióticos, alimentando la microbiota intestinal del bebé
El caso del DHA
El ácido docosahexaenoico (DHA) merece mención aparte. Este omega-3 constituye el 40% de los ácidos grasos poliinsaturados del cerebro y el 60% de los de la retina. Los bebés amamantados muestran niveles significativamente más altos de DHA en plasma que los alimentados con fórmula estándar.
Cuando la dieta materna es deficiente en pescado azul —principal fuente de DHA—, la concentración en la leche puede descender. Aquí entran en juego suplementos formulados específicamente para madres lactantes.
BrudyLactancia aporta vitaminas, minerales y Tridocosahexaenoína-AOX® (DHA procedente de aceite de pescado concentrado), mientras que BrudyDHA 1200 ofrece una concentración superior para casos que requieren dosis más elevadas de DHA.
En ambos casos, el DHA de Brudy proviene de fuentes purificadas evitando el riesgo de metales pesados presentes en pescados, manteniendo niveles óptimos de DHA sin recurrir a megadosis.
Entre otros, el atún es un pescado azul depredador que puede acumular una gran cantidad de DHA en su grasa.

Vitaminas: el equilibrio delicado
Las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) dependen directamente de las reservas maternas. La vitamina D, por ejemplo, es notoriamente baja en la leche materna si la madre no se suplementa o no recibe suficiente exposición solar.
De ahí que muchos pediatras recomienden gotas de vitamina D para bebés amamantados.
Las hidrosolubles (complejo B, vitamina C) se regulan mejor, aunque madres con dietas restrictivas pueden necesitar refuerzo. Una deficiencia de B12, común en vegetarianas estrictas, puede afectar el desarrollo neurológico del bebé de forma irreversible si no se detecta a tiempo.
2.2. Inmunológicos: el primer sistema de defensa
La leche materna funciona como una vacuna personalizada. Contiene anticuerpos maternos (principalmente IgA secretora) que reconocen patógenos del entorno inmediato del bebé.
Si la madre entra en contacto con un virus, su sistema inmune genera anticuerpos específicos que pasan al bebé en la siguiente toma.
Pero la protección va más allá de los anticuerpos:
Lactoferrina: secuestra el hierro, haciéndolo inaccesible para bacterias patógenas que lo necesitan para multiplicarse. Además, daña directamente las membranas bacterianas.
Lisozima: enzima que destruye las paredes celulares bacterianas. Su concentración aumenta progresivamente durante la lactancia, alcanzando el pico después de los 6 meses.
Oligosacáridos: actúan como señuelos, uniéndose a receptores de patógenos y evitando que estos se adhieran al epitelio intestinal.
La evidencia científica disponible indica que bebés amamantados exclusivamente durante 6 meses presentan hasta un 72% menos de hospitalizaciones por infecciones respiratorias y un 64% menos de episodios de gastroenteritis comparados con bebés alimentados con fórmula (datos de metaanálisis publicados en revistas pediátricas de referencia).
El sistema inmunitario del recién nacido es inmaduro. La leche materna compensa esa inmadurez proporcionando componentes que el bebé no puede fabricar aún: células inmunes vivas (macrófagos, linfocitos), citoquinas moduladoras y factores de crecimiento que aceleran la maduración intestinal. Durante los primeros 6 meses, este soporte externo resulta decisivo.
2.3. Emocionales: el vínculo invisible
Los beneficios de la lactancia materna trascienden lo fisiológico. Cada toma libera oxitocina también llamada la hormona de amor tanto en la madre como en el bebé.
Esta hormona, más allá de facilitar la eyección láctea, reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés) y promueve comportamientos de apego.
El contacto piel con piel tras el parto durante mínimo 2h es muy importante para el establecimiento de la lactancia, además regula la temperatura del bebé, estabiliza su glucemia y sincroniza sus ritmos cardíaco y respiratorio con los maternos.
Las madres que amamantan muestran menor incidencia de depresión posparto (no confundir con la labilidad emocional propia del postparto). Aunque la relación causal no está del todo clara —puede que las madres con menor predisposición a la depresión amamanten con más éxito—, sí se sabe que la lactancia prolongada se asocia con mejor respuesta al estrés materno y mayor sensibilidad hacia las señales del bebé.
Para el niño, el pecho no solo calma el hambre: regula emociones, alivia dolor (la leche materna contiene endorfinas naturales) proporciona un refugio sensorial constante en un mundo abrumador, el pecho representa seguridad.
3. Posiciones de lactancia materna
Un agarre inadecuado, poco profundo, en el que el bebé no desplaza el pezón hasta su paladar blando; debido bien a una mala técnica de lactancia, o a problemas anatómicos del bebé (Anquiloglosia), causan el 90% de los problemas de lactancia materna: grietas, dolor, mastitis, bajo aumento de peso del bebé.
La posición correcta no es cuestión de estética sino de biomecánica: el bebé debe poder extraer leche eficientemente sin dañar el tejido mamario.
3.1. Posiciones clásicas que funcionan
Cuna: el bebé descansa sobre el antebrazo de la madre, con la cabeza en la zona de la muñeca (nunca en el codo) facilitando una hiperextensión del cuello y por ende una mayor apertura de su mandíbula para facilitar un óptimo agarre
Esta técnica funciona cuando madre y bebé ya tienen práctica. Al principio, el bebé puede quedar demasiado bajo y la madre acaba encorvándose, por lo que es muy importante asegurar una correcta postura materna, asegurando que no haya tensiones que puedan ocasionar contracturas, ayudándose de cojines y apoyos específicos en espalda, cuello, codos…
Cuna cruzada: similar a la anterior, pero sosteniendo al bebé con el brazo opuesto al pecho del que se realice la toma, colocando la mano en la zona alta del cuello entre ambas orejas, permite mayor control de la cabeza del recién nacido y facilita un agarre profundo. Ideal para bebés pequeños o con dificultades de succión.
Rugby o balón: el cuerpo del bebé queda a un lado de la madre, bajo su brazo, con los pies apuntando hacia la espalda materna. Especialmente útil tras cesárea (no presiona la incisión) o con gemelos (se pueden amamantar simultáneamente).
Acostada lateral: madre y bebé de lado, ombligo con ombligo, con la nariz del bebé a la altura del pezón del pecho del que se vaya a amamantar. Permite descansar durante tomas nocturnas. Si se hace colecho requiere tener en cuenta unas precauciones de seguridad (cama firme, sin almohadas cerca del bebé, no taparlo en exceso y siempre que la madre no este bajo el efecto de medicamentos somníferos y no sea fumadora) de esta forma se favorece la lactancia prolongada al reducir la fatiga materna.
3.2. Alternativas para situaciones específicas
Posición biológica: la madre reclinada hacia atrás, el bebé boca abajo sobre su torso. La gravedad ayuda al bebé a estabilizarse y él mismo busca el pecho usando reflejos primitivos. Muy efectiva con bebés inquietos o en casos de reflejo de eyección hiperactivo (la leche sale con demasiada fuerza).
Caballito: el bebé sentado a horcajadas sobre la pierna materna, enfrentándola. Útil para bebés con reflujo, fisura palatina, Anquiloglosia o hipotonía (bebés con síndrome de Down) que necesitan un mayor control cefálico.
3.3. Cojines de lactancia: ¿realmente necesarios?
Depende. Un cojín de lactancia bien diseñado eleva al bebé hasta la altura del pecho sin que la madre tenga que flexionar el cuello o tensar los hombros. Esto previene contracturas cervicales y dorsales, habituales tras semanas de lactancia.
4. Lactancia de leche materna con biberón (o lactancia Diferida)
La lactancia materna exclusiva, directa al pecho no siempre es posible o deseable.
Hipogalactia real (producción insuficiente), mala técnica de lactancia o malas indicaciones profesionales al respecto, reincorporación laboral temprana, tratamientos médicos incompatibles (son muy pocos los realmente incompatibles) o simplemente agotamiento físico pueden llevar a introducir el biberón.
Hacerlo sin sabotear la lactancia materna requiere estrategia.
4.1. Cómo combinar lactancia materna y biberón de leche artificial (o lactancia Mixta)
El principal riesgo es la confusión en la forma de succión del bebé para obtener la leche.
No es que el bebé se confunda literalmente, sino que aprende que del biberón la leche fluye con menos esfuerzo, por gravedad, ya que la tetina libera líquido con una succión muy superficial, al contrario que las tomas del pecho que requiere un movimiento de ordeño con la lengua, comprimiendo la zona de la areola contra el paladar.
Estrategias que minimizan el conflicto:
- Tetinas de flujo lento con base ancha, tetina blanda y forma anatómica combinado con posturas que obligan a abrir mucho la boca al bebé, hiperextendiendo el cuello.
- Método paced feeding o kassing: mantener el biberón horizontal a la boca del bebé, hacer estimulo previo de búsqueda y pausar cada 15- 20 succiones; para que el bebé no se acostumbre a un flujo continuo de leche y no se pierda la biomecánica de lactancia al pecho, que tanto favorece el desarrollo craneofacial en el bebé
- Mantener la extracción regular: aunque el bebé tome biberón, la madre debe extraerse leche de forma mantenida cada 3 – 4 horas para mantener señales de demanda a la glándula mamaria y no disminuir su producción
El momento ideal para introducir el biberón (si se va a hacer) está entre las semanas 4-6, cuando la lactancia está establecida pero el bebé aún es flexible. Antes, en el “periodo de impronta oral” puede desencadenar el síndrome de confusión tetina-pezón, donde los bebés pueden perder interés o habilidad para succionar al pecho directo, y mucho después, algunos bebés rechazan rotundamente cualquier tetina.
4.2. Lactancia mixta: el término medio real
Llamamos lactancia mixta a la combinación de leche materna y fórmula. Puede ser una solución temporal (mientras se recupera la producción) o permanente (cuando la producción no cubre todas las necesidades).
La tentación de muchas madres es ofrecer primero la fórmula «para que se quede lleno» y luego el pecho. Error: esto reduce aún más la estimulación mamaria y bajara la producción de leche,
El protocolo aconsejado es:
- Ofrecer ambos pechos, asegurándose de que hay un correcto vaciado.
- Si, aun así, el bebé sigue con hambre real, complementar con fórmula, administrándola de la forma antes mencionada, para interferir lo mínimo posible
- Valorar cada 3-4 días si la cantidad de suplemento puede reducirse, Si el bebé se queda satisfecho rechazara el biberón, y si tiene un aumento de peso correcto, podemos mantener esta disminución de suplementación hasta retirarla si se desea.
¿Cuándo tiene sentido la lactancia mixta?
- Bebés con bajo peso, prematuros, bebés con cardiopatías, malformaciones orofaciales u otras enfermedades (hipoglucemias o ictericias) en las que la lactancia directa al pecho puede comprometer el estado de salud del bebé (cardiópatas se cansan al mamar y desaturan, por ejemplo) o que necesitan ganar rápidamente peso
- Madres con producción insuficiente (hipogalactia primaria o secundaria) que no responde a medidas habituales
- Daño severo en los pezones
- Cese temporal de la lactancia por fuerza mayor (enfermedad, accidentes…)
- Intervenciones quirúrgicas previas de aumento o reducción mamaria que hayan dañado conductos o tejido glandular.
- Situaciones de estrés extremo donde la presión por lactancia exclusiva empeora la salud mental materna
No hay que mitificar: un bebé alimentado con fórmula y una madre mentalmente estable es mejor escenario que lactancia exclusiva con una madre al borde del colapso.
4.3. El tema de los chupetes
La recomendación oficial es evitarlo mínimo durante el primer mes y medio de vida del bebé si es posible, hasta que la lactancia materna este bien establecida, Después, la evidencia es menos clara. Los estudios que asocian chupete con destete precoz suelen confundir correlación con causalidad: madres con dificultades de lactancia recurren al chupete, no al revés.
Lo que sí está demostrado: el uso de chupete reduce el riesgo de muerte súbita del lactante en bebés alimentados con biberón. El mecanismo no se comprende del todo, pero la protección es significativa.
La lactancia materna en si ya es una medida protectora de la muerte súbita del lactante (MSL), por lo que la introducción del chupete debe valorarse de forma individual.
Sería interesante tener en cuenta que el uso de tetinas o chupetes plantea preocupaciones sobre las potenciales repercusiones en el desarrollo a largo plazo de los bebés. Diversos estudios han examinado estos efectos, arrojando luz sobre los posibles impactos en la salud oral y el desarrollo lingüístico de los niños
Pautas sensatas:
- Esperar a que la lactancia esté consolidada (4 -6 semanas mínimo)
- Ofrecer el chupete solo tras asegurarse de que el bebé no tiene hambre
- Elegir modelos ortodónticos que respeten el desarrollo orofacial, tetina estrecha y del tamaño más pequeño, no aumentar talla con los meses del bebé, lo ideal es mantener la talla 0-2.
- No insistir si el bebé lo rechaza; muchos bebés no lo necesitan
5. Conservación de la leche materna
Una madre que extrae leche regularmente maneja un producto biológico complejo que puede mantener o perder propiedades según cómo se almacene. No es solo evitar que se eche a perder; es preservar componentes inmunológicos frágiles.
5.1. Métodos de extracción: manual vs. eléctrico
Extracción manual
Es una técnica muy sencilla y una vez que se le pierde el miedo permite conocer a fondo la glándula mamaria y solventar situaciones en las que no sea posible disponer de un sacaleches,
Para mejorar la extracción se recomienda usar la técnica de Marmet (método de compresión manual desarrollado por la consultora Chele Marmet). No requiere equipo, útil para aliviar ingurgitaciones, aumentar la producción de leche de forma más controlada, ayuda a controlar hipergalactias, etc.
Muy importante remarcar que es el método ideal cuando se quiere o se necesita sacar leche sin sobre estimular la glándula, evitando una posible sobreproducción que lleve a complicaciones posteriores
Extracción con Sacaleches
- Sacaleches eléctrico: el estándar más usado, son cómodos y prácticos, el mercado ofrece una gran variedad pueden ser inalámbricos, conectados, a pilas, manos libres…simples o dobles.
Los modelos de doble extracción reducen el tiempo a la mitad y mantienen mejor la producción al amentar la estimulación, normalmente son de uso hospitalario cuando se precisa un aumento o inducción de la lactancia de forma más rápida (bebés prematuros, ingresados, baja producción…). - Sacaleches manual: La mayoría son de palanca, al comprimirla se genera un vacío que es el que consigue realizar la extracción; existe una gama nueva de sacaleches manuales que se basan en el proceso de vacío en el pecho: se coloca dentro del sujetador y el vacío generado facilita la extracción.
Claves para una extracción eficiente:
- Hacerlo a la misma hora cada día (el cuerpo anticipa y prepara la eyección)
- Ambiente relajado: mirar fotos del bebé, oler su ropa, escuchar su llanto grabado (sí, funciona)
- Copa del tamaño adecuado: si el pezón roza los bordes, produce fricción, dolor reduce el flujo de leche y causa mucha frustración.
Para saber que tamaño es el correcto: Mide la parte de delante de tu pezón y súmale 2 mm:- Hasta 17mm – Talla 21
- Hasta 20mm – Talla 24
- Hasta 23mm – Talla 27
- Hasta 26mm – Talla 30
- No prolongar más de 15-20 minutos en cada pecho, ten en cuenta que es más eficaz más extracciones de pocos minutos que menos extracciones de mayor duración.
5.2. Almacenamiento: conservar sin matar
La leche materna es un fluido vivo con células inmunes activas.
La congelación preserva la mayoría de los nutrientes, pero reduce la actividad de algunos componentes inmunológicos. Por eso se prioriza usar leche fresca siempre que sea posible.
Regla del 4 (basada en recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría y bancos de leche):
- 4 horas a temperatura ambiente (20-25°C)
- 4 días en refrigerador (4°C o menos, al fondo, no en la puerta)
- 4 meses en congelador estándar (-18°C)
Para tener en cuenta:
- No se pueden mezclar para almacenar leches a diferente temperatura (si tenemos leche en la nevera y otra recién extraída, esperaremos que estén las dos frías para mezclar y congelar
- La leche descongelada debe usarse en 24 horas y nunca recongelarse.
- Al descongelar, optar por sumergir en agua caliente fuera del fuego o bajo el chorro de agua caliente del grifo o bien dejarla en el frigorífico toda la noche. El principal problema de este método es que se puede activar la lipasa de la leche lo que le otorga un sabor peculiar que hacen que algunos bebés la rechacen.
- Microondas jamás: crea puntos calientes que pueden quemar al bebé y destruye enzimas.
- La leche que se ha calentado y no se ha consumido no se puede volver a recalentar.
- Si la leche ha estado en contacto con la saliva del bebé hay que desecharla entre 30 min y 1 hora después.
Contenedores apropiados:
- Bolsas específicas para leche materna (libre de BPA, con cierre hermético, etiquetables) son de un solo uso.
- Recipientes de vidrio o polipropileno de uso alimentario.
- Bolsas para hacer cubitos de hielo pueden ser una buena opción en caso de necesidad, ya que permite descongelar pequeñas cantidades hasta que controlemos que cantidad real necesitaremos por toma.
- Recipientes pequeños (60-120 ml) para evitar desperdicios
¿Por qué se separa la grasa? Es normal. La leche materna no está homogeneizada como la de vaca. Agitar suavemente antes de usar redistribuye los lípidos.
5.3. Duración y señales de deterioro
La leche materna recién extraída huele dulce, casi a vainilla. Con el tiempo, las lipasas (enzimas que digieren grasas) siguen activas y pueden dar un olor jabonoso o rancio. Esto no significa que esté mala: sigue siendo segura y nutritiva, aunque algunos bebés la rechazan.
Si la lipasa es muy activa y el bebé rechaza leche descongelada, se puede escaldar la leche fresca (calentar a 60°C durante unos segundos) para inactivar la enzima antes de congelar. Esto sacrifica algo de inmunoglobulinas, pero preserva la palatabilidad.
Señales reales de deterioro:
- Olor agrio intenso, como leche de vaca podrida
- Separación que no se reintegra al agitar
- Grumos o textura viscosa
Ante la duda, probar una gota en el labio. Si está ácida o desagradable, descartar.
6. Suplementos y alimentación durante la lactancia materna
Amamantar demanda entre 300-500 calorías extra diarias. Pero no se trata solo de cantidad: la calidad de la dieta materna influye en la composición de la leche, especialmente en el perfil de ácidos grasos y vitaminas hidrosolubles.
6.1. Suplementos para fortalecer el sistema inmune
Una madre agotada, con déficits nutricionales, produce leche cuantitativamente, pero puede ver comprometida su propia inmunidad, y su microbiota, lo que aumenta el riesgo de infecciones (mastitis incluida) y afecta directamente al bebé.
Suplementos con evidencia sólida
- Vitamina D: casi universal en zonas con inviernos largos o poca exposición solar. Dosis de 2000-4000 UI diarias aumentan significativamente los niveles en leche materna.
- Omega-3 (DHA/EPA): si no consumes 2-3 raciones semanales de pescado azul, la suplementarían mantiene niveles óptimos sin riesgo de metales pesados.
- Probióticos específicos: cepas como Lactobacillus fermentum o L. salivarius pueden ayudar en el manejo de las mastitis subagudas, más aún cuando hay tratamiento con ATB. También complementaría la microbiota intestinal del bebé.
Estas cepas probióticas, con el soporte de los anteriores suplementos, destacan por su capacidad de apoyar la salud de la madre y del lactante, principalmente complementando la microbiota, reduciendo infecciones y modulando la respuesta inmunitaria.
BrudyLactancia es un suplemento multivitamínico-mineral específico para el periodo de lactancia que incluye:
- DHA (mediante aceite de pescado concentrado Tridocosahexaenoína-AOX®)
- Complejo B completo (B1, B2, B3, B5, B6, B8, B9/ácido fólico, B12)
- Vitaminas liposolubles (A, D3, E)
- Vitamina C (como L-Ascorbato Cálcico)
- Minerales esenciales: calcio, magnesio, hierro (como fumarato ferroso), zinc, selenio (L-selenometionina), yodo, cobre, manganeso
La formulación considera sinergias nutricionales: el hierro se acompaña de vitamina C para optimizar su absorción, el DHA se complementa con vitamina E como protección antioxidante.
Las dosis respetan los límites de seguridad establecidos para el periodo de lactancia. Sin gluten ni lácteos.
6.2. Alimentos que realmente marcan diferencia
Más allá de suplementos, ciertos alimentos concentran nutrientes especialmente relevantes:
Avena: contiene betaglucanos que estimulan prolactina. No es mito: muchas madres notan aumento de producción tras incluir avena regularmente.
Frutos secos (especialmente nueces y almendras): aportan ácidos grasos, vitamina E, magnesio y proteína de calidad. El puñado clásico entre comidas tiene sentido real.
Verduras de hoja verde oscura: calcio, hierro, ácido fólico. Biodisponibilidad variable (las espinacas tienen oxalatos que secuestran minerales) pero sumando variedad se cubre.
Legumbres: proteína vegetal, fibra, vitaminas B. La fibra alimenta tu microbiota que a su vez modula la del bebé a través de la leche.
Hidratación: no hace falta obsesionarse bebiendo litros extra, pero sí responder a la sed (que aumenta durante la eyección láctea). El color de la orina es mejor indicador que contar vasos.
6.3. Galactogogos: ¿mito o realidad?
Fenogreco, cardo mariano, levadura de cerveza… Se usan desde hace siglos. La evidencia científica es escasa (pocos ensayos aleatorizados) pero la experiencia empírica y algunos estudios pequeños sugieren efecto moderado.
Lo que sabemos:
- El efecto placebo en lactancia es potente: creer que algo funciona reduce estrés, el estrés inhibe oxitocina, menos estrés = mejor eyección.
- Algunos compuestos (como los fitoestrógenos del fenogreco) tienen plausibilidad biológica.
- Ningún galactogogo sustituye una extracción/succión frecuente y eficaz.
Consulta con tu profesional sanitario antes de iniciar cualquier suplementario durante la lactancia.
7. Cuidado del recién nacido y desarrollo infantil
Los primeros meses son un periodo crítico donde se establecen patrones que pueden persistir años. Lactancia, sueño, apego… todo se entrelaza en un sistema complejo donde pequeñas intervenciones tienen efectos amplificados.
7.1. Rutinas: estructura vs. flexibilidad
Demanda absoluta sin límite
Puede llevar al agotamiento materno si el bebé quiere pecho cada hora por consuelo, no por hambre. Identificar dos tipos de succión: La Nutritiva y la No nutritiva (mal llamada madre/chupete), ambos tipos de succión son importantes tanto para que el proceso de lactancia funcione correctamente como para el desarrollo orofacial del bebé
Horarios rígidos cada 3-4 horas
Ignoran que los bebés tienen rachas de crecimiento donde necesitan comer más frecuentemente. Forzar intervalos largos puede comprometer el aumento de peso ya que se desregula la demanda con la producción de leche
El punto medio sensato
- Respetar señales de hambre del bebé (buscar con la boca, chuparse las manos, inquietud) atender siempre a estas señales tempranas hará la toma más fácil y tranquila; si por el contrario esperamos al llanto, puede ser más complicado que se calme el bebé y pueda realizar una buena toma.
- Observar patrones: la mayoría de los bebés desarrollan cierta regularidad espontánea hacia las 6-8 semanas.
- Distinguir hambre de otras necesidades: no todo llanto se soluciona con pecho, puede tener frio, estar con el pañal mojado, estar nervioso….
- Se puede intentar establecer al menos un bloque de sueño de 4-5 horas (generalmente nocturno). Pero lo más sensato es respetar la maduración fisiológica del sueño del bebé.
Mantener niveles adecuados de magnesio y vitaminas del grupo B puede contribuir a la calidad del descanso en las horas disponibles para dormir. BrudyLactancia incluye estos micronutrientes en su formulación.
7.2. Evolución del cuidado materno-infantil
Hace décadas, el consejo médico era rígido: horarios estrictos, no coger al bebé que llora (“se malacostumbra”), lactancia cronometrada. La evidencia actual desmiente casi todo aquello.
Cambios basados en ciencia:
- Contacto piel con piel: ya no solo tras el parto, se recomienda diariamente los primeros meses. Regula temperatura y ritmo cardíaco, además de reducir el cortisol.
- Porteo ergonómico: mantener al bebé cerca en un portabebés adecuado favorece una lactancia materna a demanda, además libera las manos maternas para mejor cuidado o rutinas adicionales.
- Colecho seguro: aunque controvertido, cuando se hace correctamente (superficie firme, sin almohadas cerca del bebé, madre no fumadora ni bajo efectos de sustancias, evitando agotamiento extremo) facilita la lactancia materna nocturna y contribuye al descanso de ambos.
El cuidado actual integra neurociencia (entendemos mejor cómo se forma el apego), inmunología (sabemos que el estrés crónico afecta la inmunidad del bebé) y psicología perinatal (reconocemos factores de riesgo de depresión materna).
8. Consideraciones especiales
8.1. Alcohol y lactancia: evidencia y pautas de reducción de riesgo
La recomendación oficial es evitar el alcohol completamente. La realidad es más matizada.
Lo que sabemos:
El alcohol pasa a la leche materna en la misma concentración que en sangre, esto puede hacer que el bebé este aletargado y no coma.
El pico se alcanza 30-60 minutos tras la ingesta (estómago vacío) o 60-90 minutos (con comida). Evita amamantar durante 2 horas por cada 10-12 gr de alcohol consumidos.
No hagas colecho con tu bebé si has bebido, que otra persona se ocupe.
Se elimina al mismo ritmo que de la sangre: una mujer de 60 kg metaboliza aproximadamente 1 unidad de alcohol (una cerveza, una copa de vino) en 2-3 horas
Estrategias de reducción de riesgo:
- Amamantar justo antes de consumir alcohol
- Extraer y desechar la leche NO acelera la eliminación del alcohol (es un mito), pero puede aliviar ingurgitación si pasa mucho tiempo
- Bebés menores de 3 meses metabolizan alcohol más lentamente; mayor precaución con recién nacidos
La lactancia no obliga a abstinencia absoluta de alcohol durante meses, pero sí a planificación y sentido común.
Un consumo ocasional moderado (una copa en una celebración) con tiempos de espera apropiados tiene riesgo mínimo.
Consumo regular o episodios de consumo intensivo sí comprometen la seguridad del bebé.
8.2. Otros factores críticos
Medicación: la mayoría de fármacos son compatibles con lactancia, pero muchos médicos recomiendan suspenderla por desconocimiento. Recursos como e-lactancia.org (actualizado por pediatras del Hospital Marina Alta) permiten verificar compatibilidad real de casi cualquier principio activo.
Tabaco: El principal problema es el riesgo para el bebé del humo del tabaco y no tanto las sustancias que pueden llegarle a través de la leche, está demostrado que los hijos de madres fumadoras tienen más riesgo de padecer otitis, asma, bronquitis… la nicotina que pasa a la leche puede causar irritabilidad, cólicos y reducir la producción láctea.
Pero incluso fumando, la lactancia materna sigue siendo mejor que la leche artificial (aporta anticuerpos que compensan parcialmente el daño).
Lo ideal: no fumar. Lo realista: si no puedes dejarlo, reduce al mínimo, fuma tras las tomas y que pasen al mínimo 2 horas hasta amamantar y nunca cerca del bebé, mejor fumar fuera de casa o en el balcón y lavarse bien las manos, cara y dientes antes de coger al bebé.
No hagas colecho con el bebé si has fumado
Estrés y salud mental materna: el cortisol elevado crónico puede inhibir la eyección láctea (la oxitocina no se libera adecuadamente). No es que la madre «no tenga leche»; es que el estrés bloquea su salida. Aquí entran estrategias farmacológicas (si hay depresión clínica), suplementos adaptógenos (Rhodiola, Ashwagandha) disponibles en formulaciones específicas para lactancia, previa consulta con profesional sanitario, y fundamentalmente apoyo social y descanso.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el criterio médico individualizado.
9. Un proceso natural que requiere apoyo
9.1. Desmitificar sin desvalorizar
La lactancia materna es natural, fisiológica y pieza angular en el desarrollo y evolución de nuestra especie; pero no necesariamente fácil.
Hemos perdido los referentes femeninos que durante décadas eran las que enseñaban y acompañaban el proceso de la lactancia en tribu, con madres, abuelas, hermanas que había o estaban lactando; han sido sustituidas por maternidades más en soledad, sin estos referentes, y si hay profesionales poco formados en la materia todo se hace más difícil.
En este contexto, pretender que toda madre amamante sin dificultades es un planteamiento poco realista que puede generar frustración y comprometer el bienestar madre/bebé
Realidades que hay que aceptar:
- Aproximadamente solo el 1-5% de mujeres tiene hipogalactia primaria real (producción insuficiente por razones anatómicas o endocrinas).
- Otro 15-20% experimenta dificultades serias que, sin apoyo adecuado, llevan al destete precoz.
- El dolor en las primeras semanas es frecuente y se ha normalizado socialmente, pero no es fisiológico: suele indicar un agarre superficial que puede corregirse con la ayuda de un profesional de la lactancia (matrona).
- La presión social («si realmente quieres, puedes») ignora factores médicos, laborales y psicológicos reales.
- Falta de profesionales en el ámbito de la medicina realmente expertos en lactancia.
El papel de la suplementación estratégica: Los productos de BRUDYLAB ofrecen soporte nutricional e inmunológico donde la evidencia científica demuestra déficits habituales. Una madre bien nutrida, con niveles óptimos de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, tiene más probabilidades de mantener una lactancia satisfactoria que una madre agotada y con carencias.
9.2. Cuándo buscar ayuda profesional
No esperar a estar al límite. Las matronas y consultoras de lactancia (IBCLC) pueden identificar y corregir problemas que un pediatra general podría pasar por alto:
- Frenillo lingual que limita la correcta funcionalidad lingual, lo que dificulta el agarre y la succión, (Anquiloglosia), puede llevar a numerosas complicaciones tanto en la madre (grietas, ampollas, perlas de leche, mastitis, abscesos…) como en el bebé (gases, regurgitación, escasa ganancia de peso, irritabilidad, problemas fututos orofaciales, dentales, posturales etc.) y debe ser revisado por un experto.
- Asimetrías faciales y/o mandibulares que impiden un buen agarre y una apertura de la boca correcta
- Reflejo de eyección hiperactivo, hiperproducción o hipogalactia secundaria.
- Infecciones como mastitis, grietas en los pezones, obstrucciones, perlas de leche, inflamación, ingurgitación, pinchazos…
La inversión en especialistas adecuados ayuda a resolver los problemas que, sin intervención, llevarían al abandono de la lactancia.
10. Preguntas Frecuentes
10.1. ¿Cuánto tiempo debería amamantar?
La OMS recomienda lactancia materna exclusiva 6 meses, continuada con alimentación complementaria a partir de entonces hasta mínimo los 2 años.
Pero cada díada madre-bebé es distinta. Algunos bebés se destetan espontáneamente al año; otros siguen demandando pecho hasta los 3-4 años. No hay una duración «correcta» universal. El momento adecuado para destetar es cuando madre o bebé (o ambos) ya no desean continuar.
10.2. ¿Cómo sé si mi bebé toma suficiente leche?
Señales fiables:
- Gana peso adecuadamente (recupera peso de nacimiento en 10-14 días, luego unos 150-200 g semanales los primeros meses)
- Moja 6-8 pañales diarios con orina clara
- Hace deposiciones regularmente (al menos 3-4 diarias el primer mes)
- Activo y reactivo cuando está despierto
- Tranquilo y relajado en las tomas
- Piel tersa, no deshidratada, llora con lágrimas, mucosas sonrosadas y húmedas
Lo que NO es indicador fiable: el bebé pide pecho muy frecuentemente (puede ser crecimiento o consuelo), los pechos parecen vacíos (la producción se ajusta en tiempo real), las tomas son muy cortas o demasiado largas (cada bebé tiene su patrón).
10.3. ¿La lactancia previene alergias?
Sí, pero con matices. La lactancia exclusiva los primeros 4-6 meses reduce el riesgo de alergia alimentaria, asma y dermatitis atópica. Los oligosacáridos de la leche materna modulan la tolerancia inmunológica intestinal, enseñando al sistema inmune a no reaccionar exageradamente ante proteínas alimentarias.
Sin embargo, si hay antecedentes familiares fuertes de alergia, la lactancia por sí sola no garantiza prevención total. Es un factor protector, no una barrera absoluta.
10.4. ¿Puedo amamantar si tengo implantes mamarios?
Generalmente sí. Depende de la técnica quirúrgica. Si la incisión fue periareolar (alrededor del pezón), hay más riesgo de daño en conductos y nervios. Si fue submamaria o axilar, menos probabilidad de interferencia.
La mayoría de las mujeres con implantes pueden amamantar, aunque algunas tienen producción reducida. Los implantes modernos de silicona cohesiva no liberan sustancias a la leche en cantidades relevantes.
10.5. ¿El tamaño del pecho influye en la producción?
No. El tamaño del pecho depende del tejido adiposo, no del número de alvéolos (estructuras productoras de leche o tejido glandular). Pechos pequeños pueden tener la misma capacidad de producción que pechos grandes. Lo que sí varía es la capacidad de almacenamiento: pechos grandes pueden espaciar más las tomas porque retienen más leche; pechos pequeños requieren vaciado más frecuente, pero la producción diaria total es equivalente.
10.6. ¿Los suplementos BRUDYLAB interfieren con medicación habitual?
Los productos BRUDYLAB son seguros y no han mostrado interacción con medicamentos comunes (anticonceptivos, analgésicos, antihipertensivos). Sin embargo, siempre se aconseja consultar con tu médico antes de añadir cualquier suplemento.
10.7. ¿Qué es la Técnica de Marmet?
La Técnica de Marmet es un método manual de extracción de leche materna desarrollado por Chele Marmet, consultora de lactancia certificada (IBCLC). Combina masaje y presión rítmica sobre la areola para estimular el reflejo de eyección y facilitar la salida de la leche sin necesidad de sacaleches.
Evita la presión negativa sobre el pezón, lo que resulta útil en casos de grietas o dolor durante la lactancia materna.
10.8. ¿Puedo amamantar con mastitis?
No solo puedes, sino que debes. Vaciar el pecho regularmente es parte esencial del tratamiento. La leche no está contaminada y puede tomarla el bebé sin problema, aunque a veces rechazan ese pecho por que debido a la infección el sabor de la leche se hace más salado (la infección está en el tejido mamario, no en la leche). Suspender la lactancia aumenta el riesgo de absceso mamario y complicaciones sistémicas
Si la mastitis no mejora en 24-48 horas con vaciado frecuente, probióticos y analgésicos, se necesita antibiótico compatible con lactancia.
10.9. ¿Qué hago si mi bebé rechaza el pecho repentinamente?
Las «huelgas de lactancia materna» (rechazo súbito sin causa aparente) pueden deberse a:
- Congestión nasal que dificulta mamar, hacer un lavado nasal antes de la toma y humidificar al ambiente ayuda a disolver la mucosidad
- Cambio en el sabor de la leche (por tu dieta, menstruación, infección, nuevo embarazo)
- Sobreestimulación o rutinas alteradas
- Dentición (encías doloridas)
- Reflejo de eyección muy fuerte que lo abruma y se puede atragantar
No suele ser destete real (los bebés menores de 1 año rara vez se destetan espontáneamente). Mantén la cercanía, ofrece pecho en momentos de sueño ligero, extrae leche para mantener producción. La mayoría de estas “huelgas” se resuelven en 3-7 días.
10.10. ¿Es normal que un pecho produzca más que el otro?
Completamente normal. Muchas mujeres tienen un pecho «dominante». Si la diferencia es extrema, puedes ofrecer preferentemente el pecho menos productivo para estimularlo. Pero una asimetría moderada no afecta la nutrición del bebé siempre que el total diario cubra sus necesidades.
Aunque a veces una preferencia clara por uno de los pechos puede indicar algún problema cervical o contracturas que hagan que el bebé este incomodo mamando de ese pecho, por lo que siempre habría que consultar con un experto
10.11. ¿Hasta qué edad los suplementos BRUDYLAB son relevantes?
Durante toda la lactancia. Aunque la demanda es máxima los primeros 6 meses (lactancia exclusiva), los requerimientos nutricionales de la madre siguen elevados mientras amamante.
Después de introducir alimentación complementaria, el bebé sigue obteniendo inmunoglobulinas, factores de crecimiento y micronutrientes de la leche materna.
Mantener niveles óptimos de DHA, vitaminas y minerales en la madre asegura que esos componentes persistan en la leche durante toda la duración de la lactancia.
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